Capítulo 1 – A quién se dirige la oración
Las palabras «que estás en los cielos» no se usan para indicar que Él está encerrado allí. Se nos recuerdan las palabras del rey Salomón: » Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?» (1 Reyes 8:27). Dios es infinito y omnipresente. Aunque hay un sentido particular, en el cual el Padre está «en el cielo», porque es el lugar en el que su majestad y gloria son más eminentemente manifiestos. «Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies…» (Isa. 66:1). La comprensión de ésto nos debe llenar con la más profunda reverencia y asombro reverente. Las palabras «…que estás en los cielos…» llaman la atención a su providencia, declarando el hecho de que Él está dirigiendo todas las cosas desde lo alto. Estas palabras proclaman su habilidad de emprender por nosotros, ya que nuestro Padre es el Todopoderoso. “Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. » (Sal. 115:3). Sin embargo aunque es el Todopoderoso, Él es el «Padre nuestro.» «Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.» (Sal. 103:13). «Si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos: ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le piden?» (Lucas 11:13). Por último, estas benditas palabras nos recuerdan que estamos viajando hacia allá, porque el cielo es nuestro hogar.
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