La Modestia Cristiana
Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad (1ª Timoteo 2:9,10).
El alcance del tema
“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:27,28).
“Hice pacto con mis ojos; ¿cómo pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).
”Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies”.
Quinto, esto no es un ataque contra las mujeres; no es misoginia. Ni refleja falta de respeto hacia las mujeres: más bien lo contrario. Lo que queremos es destacar la dignidad de las mujeres cristianas para que no se vendan barato conformándose a las reglas de este mundo. Puesto que la Escritura se refiere específicamente al atuendo femenino modesto, a la forma modesta de vestir, entonces es correcto que esto se explique.
Octavo, este tema nunca debe utilizarse como una excusa para pecar por parte de los hombres. Si un hombre dsea lujuriosamente a una mujer que no es la suya, está pecando. El Islam es particularmente malvado al cargar toda la responsabilidad por el pecado masculino en las mujeres. El Dr. Patrick Sookhdeo afirma de la perspectiva islámica de las mujeres, que “Son consideradas una fuente de tentación para los hombres y deben ser protegidas de sus propias debilidades” (“Islam: el Desafío a la Iglesia”, 2006, pg. 32). En el Islam, la culpa del pecado sexual se achaca totalmente a las mujeres. La verdad es que toda lujuria sexual masculina es pecado y es un pecado suyo. Sólo se convierte en pecado de la mujer si ella lo provoca con su comportamiento o su forma de vestir. Noveno, la responsabilidad de una mujer es limitada. No se requiere de una mujer que evite toda la lujuria masculina, sólo para asegurar que no es ella quien la está provocando. Los hombres pueden desear sexualmente a las mujeres, no importa cómo ellas se vistan. Aunque fueran vestidas con un saco de pies a cabeza, los hombres seguirían siendo capaces de cometer adulterio en su corazón. El Islam es un testimonio vivo del absurdo de pensar que los límites externos pueden resolver el pecado. También es un testimonio de la incapacidad de la religión falsa para cambiar el corazón. A todos nos sorprendió recientemente leer una noticia en la que unas misioneras que trabajan en un país islámico, donde las mujeres van totalmente cubiertas de pies a cabeza y no dejan nada a la vista excepto los ojos, son constantemente acosadas en el mercado local. Se las toca y se las molesta con intenciones sexuales aunque ni siquiera mantienen la mirada; los hombres siguen pecando aún así. Martín Lutero, antes de su conversión, dijo que quebrantaba más el séptimo mandamiento en la celda de su monasterio que afuera. El pecado puede obrar en el corazón y en la mente sin ningún estímulo visual.
La dificultad del tema
Se trata de un tema embarazoso. Es difícil de escuchar y aún más difícil resulta hablar sobre él. Por eso se ignora muy frecuentemente en círculos cristianos. Todo el mundo finge que no existe ningún problema. Es como si hubiera un enorme elefante en la sala que es imposible no ver, pero nadie se atreve a mencionar. Tanto es así que los creyentes son muy conscientes del problema, pero nadie quiere ser el que diga algo al respecto. Los pastores suelen mantener silencio, naturalmente. Aquellos que hablan de ello son considerados como extremistas o como si tuvieran algún problema personal con el tema en particular. Y confesamos que incluso nosotros mismos no nos hemos aventurado a profundizar en el asunto. Durante los últimos 20 años, sólo lo hemos mencionado de pasada, rara vez, durante las predicaciones. Llevamos 11 años organizando las reuniones mensuales que celebramos después del culto, y ese es el tiempo que hemos tardado en acercarnos al tema. Así que lo hacemos ahora, después de haberlo anunciado previamente, lo cual ayuda bastante. Ayuda al pastor a no posponerlo o dejarlo para otro día aunque, seguramente, nos encantaría hacerlo. La verdad es que la gran mayoría de los hombres luchan contra el pecado en la esfera sexual y encuentran que la forma indecente de vestir se lo hace mucho más difícil. Al menos el 95% de los hombres lo reconocerían, a menos que sean unos mentirosos, y es necesario tratar el tema por esa razón. Si nunca se aborda, la situación no mejorará y puede que incluso empeore en el futuro.El propósito bíblico del vestido
Aquí es donde debemos empezar al tratar de definir lo que es esta modestia que se requiere en el aspecto sexual. Aunque no pretendemos agotar la riqueza de este aspecto, podremos hacernos una idea si empezamos por el principio. ¿Por qué nos vestimos? En invierno es en parte para mantener el calor del cuerpo, pero ésa no es la única razón, ¿verdad? Porque incluso cuando hace calor, o mucho calor, todavía nos vestimos. ¿Por qué? Refiriéndose al hombre antes de su caída, leemos en el libro del Génesis: “Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (Génesis 2:25). Después de que Adán hubiera pecado, se nos dice “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales” (Gn. 3:7),
Elementos que constituyen inmodestia y ejemplos concretos.
La minifalda apareció en los años 60 y la mujer que la inventó, Mary Quaint, afirmó: “Fue con el propósito de hacer el sexo más disponible por la tarde.
Toma el molino y muele harina: descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos. Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno”.Isaías 47:2,3
“Como cierva amada y graciosa gacela, sus senos te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre” (Proverbios 5:19).
Objeciones
“A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan” (1ª Pedro 4:4).
No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente” (Romanos 12:2).
Conclusión
El propósito de esta charla ha sido aplicar lo que dicen las Escrituras en este aspecto particular de la conducta cristiana. No tenemos ninguna intención de convertirnos en un policía dentro de la congregación o de ejercer un control férreo como si esto fuera una secta, ni hemos agotado en detalle todo el tema. Pero esperamos haber dicho bastante para indicar las líneas más importantes a tener en cuenta a la hora de evitar la falta de modestia tan corriente en una sociedad que desprecia a Dios y a la que no podrían importarle menos las reglas bíblicas; una sociedad que piensa que puede jugar con el pecado sin que nadie salga herido. Esto último es una gran mentira. Pero esta es la arrogancia del hombre del siglo XXI en esta parte del mundo; pensar que puede jugar con el pecado y que todo el mundo jugará ateniéndose a las reglas pactadas – esto no funciona. No funciona ahora y nunca funcionará. Como contraste, hemos aportado algunas ideas sobre cosas que debemos evitar al vestir, por amor al Salvador. El objetivo no es poner a nadie en evidencia, sino que todos sepamos – no sólo nuestras mujeres, sino también los padres y los maridos – cómo poner en orden esta parte de la vida de una manera que honre al Salvador.
Un comentario
Gloria y honor al Padre Celestial por la guia de su Santo Espiritu,El dijo que nos guiaria a toda verdad y justicia y lo esta haciendo.Gracias a El primeramente por ello y por este hermano en Cristo y por la ensenanza resibida ha sido de gran bendicion en mi vida en este dia.Muchas bendiciones en Cristo Jesus Amen.